Ante todo, ¡Feliz año nuevo 2025!
¿Qué ocurre cuando alguna persona te mina tanto que te hace perder la autoestima hasta el punto de anularte y olvidar quién eres? ¿Por qué hay personas que se dedican a estas tareas y son sus funciones favoritas, mientras ellos o ellas crecen en su ego y, además, no sufren consecuencias negativas?
Voy a deciros una cosa que me da un poco de reparo porque no sé cómo la recibiréis, pero, desde hace aproximadamente un año escucho dos podcasts de distinto signo: el primero es el del Lama Rinchen Gyaltsen, de Paramita, Centro budista Sakya en Alicante, y, por otro lado, al Padre Pedro Justo Berrio, un sacerdote colombiano, de Medellín, que presenta unas homilías bastante actuales, tolerantes y ecuánimes, de manera distante de la caduca y desfasada Iglesia Católica más tradicional a la que pertenece. En uno de sus últimos videos el Padre Pedro Justo Berrio reflexionaba precisamente sobre la autoestima y sobre cómo no es correcto dejarnos doblegar por aquellos que encuentran su disfrute en aminorar el potencial de otras personas.
Quizá la autoestima dependa de la actitud individual delante de las situaciones y no de cómo te hagan sentir los demás, pero a veces es difícil confrontar la actitud de otros, que tanto daño hacen a los que no tenemos un carácter demasiado fuerte.
Es que a mí no se me ocurre comentar los errores de la gente que me acompaña, o decir cómo deben actuar, o señalar sus dificultades públicamente, por lo que me cuesta muchísimo entender por qué sí hay algunos que lo hacen. Antes de ayer mi hermana, que se vino de Madrid a pasar las Navidades con su familia, comentaba, por ejemplo, la prepotencia que demuestra como compañera la presentadora Cristina Pardo. Y es que hay gente que engaña mucho por su aspecto, su voz delicada o su carácter desenfadado. Lo más curioso es que se convierten en líderes y afloran como figuras arrebatadoras. Pido al cielo, no «ser» ni convertirme en una de estos personajillos; el hecho de construirse a partir de los demás mediante la manipulación es simplemente deplorable.
¡Arriba todos aquellos y aquellas que tenéis la autoestima baja, o por los suelos, o por las profundidades! Valéis en cada uno de los esfuerzos que hacéis a diario. No dejemos que nos coarten, que nos impidan salir de casa por la desmotivación. Y, si no sabemos dar pasos hacia adelante dentro de este terreno fanganoso, alejémonos, retirémonos, démonos la vuelta y sigamos nuestro camino hacia cualquiera de las múltiples posibilidades que nos ofrece la vida.
Os dejo el video del Padre Pedro. Si no queréis escucharlo, no tenéis más que obviarlo.


Deja un comentario