Esta mañana he dejado el coche en el aparcamiento de cerca de mi casa y allí mismo hay una parada de autobús que lleva al centro de Santiago. Suelo observar mucho todo, me gusta incluso mirar de frente a las personas y sonreírles (hablaré en otro momento de la sonrisa budista) Sabéis que ya desde hace tiempo, en las marquesinas, suelen poner anuncios publicitarios de todo tipo: series de Netflix, películas de cine y, en mi marquesina del bus de la línea 8, hoy se mostraba una preciosa boca de mujer, con labios pintados de distintos colores y difuminados o borrados.
21Esta era la imagen:

La obra, porque es una obra fotográfica, pertenece al artista estadounidense Irving Penn, que yo desconocía, hermano del cineasta Arthur Penn, de familia judía rusa y que se dedicó al mundo de la moda, trabajando, entre otras, para revistas como Vogue. Dentro de su producción se encuentran las denominadas naturalezas muertas. Y es esta faceta la que más me interesó para empezar a investigar.
Naturalezas muertas de Irving Penn

Una naturaleza muerta (o still life) es un género artístico que representa objetos inanimados, usualmente cotidianos, como alimentos, flores, utensilios o elementos simbólicos (¿?) Tiene sus raíces en el arte clásico y el barroco, donde muchas veces se utilizaban para explorar temas como la fugacidad de la vida (vanitas vanitatis), la belleza efímera o el paso del tiempo.
Irving Penn reinterpretó este género en el siglo XX, llevando la naturaleza muerta a otro nivel. Sus composiciones dialogan entre lo clásico y lo contemporáneo. Trabajaba con fondos simples y un uso preciso de la luz, lo que centraba toda la atención en los objetos, convirtiéndolos en algo monumental aunque fueran pequeños y aparentemente insignificantes, como una colilla de cigarro o una taza de café.
Además, Penn incluía objetos inesperados en sus composiciones. Más allá de frutas y flores, elementos comunes en el género, incorporaba restos de comida, colillas o basura, desafiando las nociones tradicionales de belleza. Su serie Cigarettes (1972), por ejemplo, mostraba colillas aplastadas con una delicadeza casi escultórica, recontextualizando estos desechos como piezas artísticas.
Penn exploraba temas como la decadencia, la muerte y el paso del tiempo, pero con una sensibilidad moderna que eliminaba el exceso decorativo para acercarse al minimalismo. Su técnica impecable, en particular el uso de platinum print (copias de platino), daba a sus fotografías una textura rica y atemporal, elevando lo simple a algo profundamente simbólico.
Penn parece recordarnos que lo cotidiano puede ser extraordinario. Aunque sus naturalezas muertas son «muertas» en el sentido literal, están llenas de vida en cómo nos invitan a mirar lo ordinario con nuevos ojos.

Naturaleza viva. Fotografía hecha cerca de casa
Exposición en A coruña: 23 de noviembre de 2024 al 1 de mayo de 2025
Para el comisario de ‘Irving Penn: Centennial’, el fotógrafo tenía “un sentido increíble de la perfección, de los placeres simples, de la belleza de la forma”. “Nosotros, como espectadores, estamos tan transformados como los objetivos que él fotografiaba”, ha sentenciado.
Una de las características que define la obra de Penn es que mezcla retratos de personas famosas, como Audrey Hepburn, Salvador Dalí o Truman Capote, pero también personas anónimas.
Jeff L. Rosenheim comenta que Penn “era una persona humilde con un origen humilde” por lo que, además de fotografías de grandes estrellas, “también hacía fotografías a personas anónimas en países como Marruecos y les daba visibilidad en millones de hogares de todo el mundo.”
“Su esposa, que era la gran modelo de la época, o un indígena de África eran iguales delante de su cámara”, ha concluido.
Para Jeff L. Rosenheim, comisario de la exposición, la huella de Irving Penn va “mucho más allá” pues fue “un artista por encima de todo.”
Así, su arte se puede encontrar “en cualquier cosa” y fue “capaz de ver las emociones de las personas en sus retratos, ya sea de una supermodelo o un deshollinador.”
En su obra se ve que es un experto en “convertir lo cotidiano en extraordinario.”
Consiguió “transformar el género en el que trabajaba”, la fotografía de moda, y lo hizo, según Rosenheim, “con cuidado, con humildad y teniendo una comprensión exquisita de cómo se construya una imagen, línea a línea y silueta por silueta.” (Textos copiados del siguiente enlace: <https://efe.com/cultura/2024-11-23/irving-penn-a-coruna-exposicion/>


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